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Cómo comunicar los éxitos de gestión en el Estado y las empresas públicas.

  • 29 ago 2025
  • 4 min de lectura

La comunicación de los logros en el ámbito estatal y de las empresas públicas constituye un desafío estratégico constante que, bien gestionado, puede fortalecer la confianza ciudadana, legitimar políticas y proyectar una imagen de eficiencia. Sin embargo, cuando se aborda de forma deficiente, corre el riesgo de confundirse con propaganda o de perder impacto en la opinión pública.


A menudo, algunas iniciativas quedan relegadas a informes técnicos o notas de prensa con un lenguaje inaccesible para las personas promedio. Sin embargo, contar estas historias es crucial para generar confianza, legitimidad y apoyo de la sociedad. Esta entrada busca ofrecer una guía para comunicar estos logros de manera racional, pero también debe generar una conexión emocional y estar respaldado por la credibilidad de la entidad que lo comunica.


La importancia de la narrativa en la gestión pública.

La teoría de la comunicación institucional sostiene que no basta con informar hechos, es necesario construir narrativas que den sentido a esos logros dentro de un proyecto mayor. Como indica James E. Grunig en su modelo de comunicación bidireccional, la legitimidad de un mensaje no se logra imponiendo información, sino generando diálogo con la sociedad. En ese sentido, comunicar los éxitos de gestión no debe ser entendido como un ejercicio de autopromoción, sino como un acto de rendición de cuentas y de pedagogía pública, donde el ciudadano comprende cómo las acciones estatales repercuten en su vida cotidiana. La comunicación de los éxitos no se trata solo de exponer cifras. Es fundamental transformar los datos en una narrativa coherente y comprensible. En lugar de decir "el presupuesto se ejecutó en un 98%", es mucho más poderoso relatar "gracias a una ejecución presupuestaria eficiente, 500 familias en la ciudad tienen acceso a vivienda por primera vez". Esta simple modificación convierte un dato abstracto en una historia de impacto real, facilitando la conexión con la audiencia.


Veamos algunos casos de éxito.

Hace algunos años, un ciudadano europeo podía pasar horas haciendo trámites repetitivos: entregar una y otra vez los mismos documentos en distintas oficinas, con la sensación de que el Estado no lo escuchaba ni lo conocía. Hoy, gracias a iniciativas como el “Once-only principle”, esa realidad está cambiando. Cuando una institución pública comparte la información de forma segura y evita al ciudadano la carga de repetir datos, no solo está siendo más eficiente, está contando una historia de modernización, respeto por su tiempo, eficiencia en la gestión y confianza en el servicio público.


Pero la comunicación de interés público no siempre se basa en las tecnologías más recientes. A lo largo de la historia, las instituciones han utilizado medios innovadores para transmitir mensajes de forma masiva. El Correo Uruguayo es un claro ejemplo de esta ingeniosa práctica. En distintas épocas, la entidad ha utilizado los matasellos postales no solo para cancelar sellos, sino para difundir mensajes de interés público. Estos "matasellos de propaganda" o "matasellos conmemorativos" transmitían consignas relacionadas con campañas de salud, eventos culturales, el fomento del ahorro o la promoción de destinos turísticos. Esta práctica, que convierte un simple objeto administrativo en un vehículo de comunicación, demuestra cómo la creatividad puede transformar la forma en que el Estado se conecta con sus ciudadanos, utilizando canales cotidianos y de gran alcance para transmitir mensajes importantes de forma sutil pero efectiva.


Pero cuidado con las "reglas" de la propaganda.

Si bien es fundamental comunicar los logros, es crucial diferenciar la comunicación estratégica de la propaganda. En el siglo XX, Joseph Goebbels, ministro de propaganda del régimen nazi, formuló una serie de principios para la difusión de mensajes. Principios como la simplificación del mensaje, la orquestación (repetición constante) y la transposición (atribuir el mal a un enemigo) demuestran el lado oscuro de una comunicación sin ética. Estos principios, aunque eficientes en la manipulación de masas, se basan en la mentira y la distorsión, que hoy se está viendo mucho a través de ciertas figuras políticas que utilizan estos principios para destruir en vez de construir.


La lección aquí es clara: la comunicación de los éxitos de gestión pública debe basarse en la verdad, la transparencia y la rendición de cuentas. La confianza se construye sobre hechos demostrables y no sobre narrativas fabricadas o falsas. Ignorar esta premisa es abrir la puerta a la desinformación y, en última instancia, a la pérdida de legitimidad.


Algunas estrategias clave para utilizar:

Enfocarse en el impacto tangible: Mostrar cómo los logros se traducen en mejoras concretas para la vida de las personas.

Utilizar múltiples canales de comunicación: Adaptar el mensaje a diferentes plataformas para maximizar su alcance. Un informe detallado es ideal para académicos y expertos, mientras que una infografía o un video breve funcionan mejor en redes sociales para el público general.

Ser transparente y mostrar el camino: No ocultar los desafíos. La credibilidad se construye al mostrar el proceso, incluyendo los obstáculos superados. Esto humaniza la gestión y genera mayor empatía.

Personalizar las cifras: Acompañar los indicadores con historias reales de personas beneficiadas.

Vincular con un propósito mayor: Cada logro debe insertarse en una visión de futuro para la sociedad.

Transparencia: Comunicar tanto avances como desafíos pendientes, evitando la percepción de propaganda.

Cercanía en el lenguaje: Simplificar lo complejo y explicar cómo la gestión pública impacta en la vida cotidiana de las personas.


Una comunicación estratégica para el futuro.

Comunicar los éxitos de gestión en el Estado y en las empresas públicas no es solo un ejercicio de visibilidad institucional o autoelogio; es un acto democrático que fortalece el vínculo entre la ciudadanía y sus instituciones. La historia de la Comisión Europea, el ejemplo del Correo Uruguayo y la teoría de la comunicación estratégica coinciden en un punto central: los logros deben contarse como historias compartidas, no solo como números o resultados técnicos. Cuando el Estado y las empresas públicas demuestran que son capaces de lograr metas y generar impacto positivo, la ciudadanía se siente más comprometida y dispuesta a apoyar futuras iniciativas.


En un tiempo en que la confianza en lo público está en juego, una comunicación clara, honesta y emocionalmente orientada a las personas, se convierte en el mejor antídoto a la abundante propaganda negativa, solo así formaremos una sociedad más informada y participativa.


Firma: Mario Bossolasco Akay

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