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Del rectángulo de juego al servicio público: La filosofía de Phil Jackson para transformar la comunicación corporativa en empresas estatales.

  • 9 abr 2025
  • 5 min de lectura

Kobe - Phill - Michael

Como fanático del básquetbol, he observado que muchas de las dinámicas e interacciones que se desarrollan en un equipo deportivo presentan sorprendentes similitudes con la vida corporativa. En ambos contextos, un líder debe guiar a su equipo a través de desafíos tanto personales como colectivos, implementando estrategias efectivas para alcanzar objetivos específicos.


Phil Jackson, exjugador y entrenador de baloncesto estadounidense, es una figura emblemática en este aspecto. Tras jugar trece temporadas en la NBA y ganar dos títulos con los New York Knicks, su verdadero legado se consolidó como entrenador. Jackson es el más laureado en la historia de la NBA, con once campeonatos: seis con los Chicago Bulls y cinco con Los Angeles Lakers.


En su libro "Once Anillos", Jackson presenta once principios de liderazgo inspirados en la psicología, la espiritualidad y la filosofía oriental con un enfoque holístico, lo que le valió el apodo de "Maestro Zen". A continuación, desarrollaré estos principios y su aplicación práctica, desde mi visión, para aplicarlos en una gerencia de comunicaciones de una empresa pública, demostrando cómo pueden alinearse con objetivos estratégicos corporativos.


1. Liderar desde dentro hacia fuera.

Este principio enfatiza la autenticidad y la conexión emocional. Jackson creía que liderar desde el corazón y ser auténtico permitía una mayor receptividad por parte de los jugadores. Un gerente de comunicación debe comenzar cultivando su propia integridad y autoconciencia. Esto implica alinear sus valores personales con los mensajes que transmite la organización, generando una comunicación auténtica. Este enfoque fortalece la reputación institucional y la credibilidad ante los stakeholders, elementos fundamentales en la estrategia de posicionamiento de una empresa pública.


2. Dejar el ego en el banco de suplentes.

Jackson aprendió que cuanto menos intentaba ejercer poder directamente, más efectivo se volvía. Delegaba autoridad y fomentaba un ambiente en el que todos podían asumir roles de liderazgo, promoviendo la armonía del equipo. En este caso, la gerencia de comunicación debe funcionar como un organismo integrado donde cada miembro contribuye con su expertise única, trabajando hacia objetivos comunes. Esto impulsa la innovación en comunicación y permite elaborar mensajes más integrales que refuerzan la misión de servicio público de la organización.


3. Dejar que cada jugador descubra su propio destino.

En lugar de imponer soluciones, Jackson incentivaba a los jugadores a pensar por sí mismos y encontrar su lugar único en el equipo. Esto los ayudaba a tomar decisiones difíciles bajo presión. Aquí entiendo que es fundamental desarrollar procesos de comunicación donde el éxito colectivo del departamento y la empresa sean más importantes que el reconocimiento individual. De esta forma se fortalece la cohesión organizacional y mejora la eficiencia en la transmisión de mensajes clave sobre los servicios públicos.


4. El camino hacia la libertad es un gran sistema.

Jackson implementó el sistema ofensivo "triangular", donde dentro de una estructura definida de ataque, daba libertad a los jugadores para usar sus talentos individuales mientras trabajaban como una unidad cohesionada. Aquí es donde la dirección y la gerencia establecen lineamientos claros de comunicación, pero permite que los profesionales ejerzan su creatividad y criterio dentro de ese marco. Este balance entre consistencia y flexibilidad permite que la comunicación sea simultáneamente coherente y adaptable a diferentes contextos, alineándose con el objetivo de transparencia institucional.


5. Convertir la rutina en algo sagrado.

Phil Jackson no solo se destacó por su estrategia técnica sino también por cómo infundió significado y profundidad en la rutina del deporte profesional. Integró prácticas como la meditación en los entrenamientos, ofreciendo a los jugadores herramientas más allá de las tácticas básicas del juego. Un gerente de comunicaciones debería cultivar la capacidad de estar plenamente presente, evitando la dispersión y reactividad constante, implementando reuniones con enfoque, eliminando distracciones digitales (especialmente teléfonos móviles) y estableciendo "horas de concentración" donde el equipo pueda trabajar sin interrupciones en proyectos estratégicos. Esta experiencia mejora la calidad del análisis comunicacional y la capacidad de anticipar crisis, objetivos clave para mantener la confianza pública.


6. Una respiración = una mente.

Los jugadores de básquetbol deben tomar decisiones bajo gran presión en pocos segundos y frecuentemente remontar situaciones complejas. Jackson descubrió que cuando los jugadores se sientan en silencio, respirando juntos y sincronizados, logran un nivel de conexión más efectivo que las palabras. Por supuesto que esto también pasa en las empresas. En momentos de presión o crisis, es fundamental que el equipo de comunicación mantenga la calma y actúe de manera coordinada, "respirando al unísono". Esta sincronización permite respuestas institucionales coherentes y oportunas, fundamentales para la gestión efectiva de crisis.


7. El poder del silencio y la observación.

Jackson valoraba la pausa reflexiva y el análisis antes de la acción. Entendía la importancia de observar detenidamente antes de implementar estrategias. Ante críticas públicas o situaciones políticas complejas, la comunicación corporativa no debe adoptar posturas defensivas inmediatas, sino tomarse tiempo para analizar el entorno. Esta proposición mejora la pertinencia de los mensajes institucionales y su alineación con las expectativas reales de los funcionarios y ciudadanos, transformando potenciales crisis en oportunidades de mejora y participación.


8. Comprender el ego.

Jackson trabajaba constantemente con los egos de estrellas como Michael Jordan o Kobe Bryant, no para eliminarlos sino para encauzarlos hacia el beneficio colectivo. El gerente de comunicación debe reconocer cómo los egos propios y ajenos pueden distorsionar mensajes e impedir una comunicación efectiva. Esta conciencia permite una comunicación más honesta y efectiva, mejorando la transparencia institucional.


9. Mantener la compasión.

Jackson entendía que la empatía y el cuidado genuino por los jugadores eran fundamentales para construir relaciones sólidas y un equipo unido. Este es un detalle de suma importancia para una empresa del Estado, donde la comunicación debe fundamentarse en el respeto profundo hacia las audiencias y sus necesidades reales. Por ejemplo, en casos de crisis, es más efectivo desarrollar un protocolo que priorice la empatía hacia los afectados antes que la protección de la imagen institucional. Esto humanizará la institución pública y fortalecerá la confianza ciudadana, fundamental para la legitimidad institucional.


10. Celebrar el viaje, no solo el destino.

En lugar de obsesionarse con ganar campeonatos, Jackson se enfocaba en jugar correctamente y cultivar el crecimiento personal; los resultados vendrían como consecuencia natural. Es importante valorar el proceso continuo de mejora en toda la comunicación y no solo los resultados finales de campañas específicas. Esto fortalecerá la cultura de innovación y aprendizaje continuo en la institución.


11. Buscar la verdad esencial.

Jackson creía en la importancia de la autenticidad y la integridad como base para cualquier éxito sostenible. La comunicación debe estar fundamentada en la autenticidad y la búsqueda constante de la verdad, más allá de la conveniencia inmediata; de esta forma, alcanzaremos la integridad institucional y generaremos confianza a largo plazo, fundamental para la sostenibilidad de la empresa pública.


Al implementar estos once principios de liderazgo de Phil Jackson, la gerencia de comunicación corporativa de una empresa pública puede transformar su función, pasando de ser un simple emisor de mensajes a un verdadero agente de cambio cultural. Esta transformación fortalece la misión institucional y construye relaciones auténticas con la ciudadanía.


Estos principios, que han demostrado su eficacia en el altamente competitivo mundo del baloncesto profesional, ofrecen un marco innovador y efectivo para mejorar la gestión y el rendimiento de los equipos de comunicación corporativa. La aplicación de esta filosofía "zen" al ámbito de las comunicaciones permite desarrollar estrategias más auténticas, colaborativas y centradas en el valor público, elementos esenciales para el éxito sostenible de cualquier institución.


PD: Estos lineamientos, adecuados a otras necesidades, pueden ser aplicados a cualquier equipo de trabajo público, no solo a un departamento de comunicación.


Mario Bossolasco

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