El reciente traspaso de M24 al grupo de El Observador, liderado por los empresarios argentinos Gerardo Werthein y Gabriel Hochbaum, no fue una simple noticia empresarial. Lo viví como un momento bisagra histórico. Como una de esas escenas que, con el paso del tiempo, uno recordará y dirá: “Ahí empezó algo”. No solo un cambio de dueños, sino una señal de que el mapa comunicacional uruguayo se redibuja, no siempre a favor de quienes creemos en el valor social del periodismo.