Aporte de la Inteligencia Artificial al trabajo parlamentario.
- 9 oct 2024
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La implementación de la Inteligencia Artificial en los parlamentos representa una innovación beneficiosa y un paso adelante en la modernización y digitalización de la gestión pública. Al automatizar procesos y facilitar el acceso a la información, la IA puede aumentar significativamente la eficiencia y la transparencia en la labor legislativa. Además, los sistemas de IA pueden proporcionar a los parlamentarios herramientas valiosas para analizar datos y tomar decisiones más informadas en beneficios de la sociedad. Pero es fundamental que esta tecnología se utilice de manera ética y responsable, garantizando siempre la protección de los datos y la participación ciudadana. Aquí les dejo unos comentarios ampliados a los que se publicaron en el diario El Mercurio de Chile, en el suplemento llamado 'Chile Tecnológico', dirigido por el periodista especializado Arturo Catalán.
Desde mi punto de vista, uno de los mayores aportes de la IA al trabajo parlamentario es la posibilidad de optimización en la toma de decisiones políticas, basadas en un análisis masivo de datos (legislación, estudios, opiniones expertas y públicas), donde la IA puede procesar grandes volúmenes de forma rápida y precisa, identificando patrones y tendencias que serían difíciles y tediosas de detectar manualmente. Esto permitiría a los legisladores facilitar la investigación y el análisis y predecir los posibles impactos de nuevas leyes o políticas, permitiéndoles tomar decisiones más informadas, acertadas y transparentes. También, se podrían automatizar algunas tareas repetitivas como la revisión de documentos legislativos o la gestión de agendas personales, liberando tiempo a los parlamentarios para tareas más estratégicas.
Ya hay algunos países que están trabajando en algún proyecto de uso de la IA en el trabajo parlamentario. Según un análisis realizado por el Centro de Estudios CERTAL, hay varios países explorando acciones parlamentarias con IA. Por ejemplo, en España se implementó la ‘Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA)’, que busca consolidar un marco regulatorio robusto para el uso de la IA en diversas áreas, incluyendo la administración pública. Esta estrategia se centra en la creación de un registro de sistemas de IA y en la regulación de su uso en sectores vulnerables como la medicina y la justicia. Se espera que estas iniciativas mejoren la eficiencia y la transparencia en el trabajo legislativo y administrativo. Aquí en la región, Argentina ofrece un ejemplo reciente en la discusión sobre el tratamiento de la nueva ‘Ley de Marina Mercante’ en la Legislatura Bonaerense, donde se plantea utilizar IA para la optimización de rutas y eficiencia de combustible, hasta la gestión del tráfico marítimo y la monitorización ambiental. Esto prepararía a la marina mercante para los desafíos del futuro, impulsando la competitividad y la innovación en el sector. En Dinamarca y Singapur se ha avanzado también en el sector público, donde sus políticas están alineadas con el desarrollo de marcos regulatorios que permiten la integración de la IA en procesos gubernamentales, lo que podría influir en la forma en que se llevan a cabo las funciones parlamentarias y mejorar la toma de decisiones y la eficiencia en la gestión de servicios públicos. Yendo un poco más lejos, Dinamarca ha introducido el ‘Partido Sintético’, que es un partido político creado por un colectivo de artistas y utiliza a una IA llamada ‘Leader Lars’ como su candidato. Estos ejemplos reflejan un interés creciente en la implementación de la IA en el ámbito político y parlamentario, con el objetivo de mejorar la eficiencia, la transparencia y la calidad de los procesos legislativos. Aquí quiero destacar -en momentos difíciles de algunos países de la región- la importancia de que los gobiernos adopten políticas públicas de IA, con el objetivo que empresas del Estado ofrezcan a la sociedad mejores y más adecuados trámites y servicios digitales, hecho que también contribuye a mejorar la equidad y disminuir la brecha digital.
Finalmente, a mi entender, es posible asegurar la confianza en el proceso legislativo, considerando el papel y los desafíos que presenta la IA. Aquí les dejo tres o cuatros puntos que, creo son de suma importancia, para que la sociedad tenga confianza en las decisiones parlamentarias que los afectan directamente. Primero, educación; los parlamentarios y el público en general deben ser instruidos sobre los riesgos y beneficios de la IA. Segundo, transparencia y participación ciudadana; facilitando el acceso a la información legislativa y mejorando la transparencia de los procesos parlamentarios. Tercero, regulación; la IA requiere una regulación adecuada para garantizar su uso responsable y ético. Y cuarto, privacidad y seguridad; crucial para establecer salvaguardas robustas para proteger la información sensible.
Posiblemente tengamos diferencias o discrepemos en algún punto, pero pensemos que siempre debemos preservar un equilibrio entre la automatización y la intervención humana. La IA puede utilizarse para crear y difundir desinformación a gran escala, lo que podría influir en las elecciones y socavar la confianza en las instituciones democráticas, así como también podría aumentar la brecha digital entre aquellos que tienen acceso a esta tecnología y aquellos que no. Es necesario garantizar que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades de participar en el proceso democrático.
En resumen, la IA ofrece un gran potencial para mejorar la eficiencia y la eficacia del trabajo parlamentario, pero también plantea importantes desafíos éticos y democráticos. Es fundamental abordar estos desafíos de manera proactiva para garantizar que la IA se utilice en beneficio de la sociedad.




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